
Estoy con ganas de irme bien lejos y no volver hasta que esté todo resuelto.
Estoy desempleada. Desde el 25 de febrero que no pertenezco al mundo laboral argentino. Gran patada al hígado fue cuando me dieron la noticia. No sólo porque eso implica no saber cómo solventar los gastos y cómo mantener a mi retoño, sino porque no fue por algo específico que yo haya hecho.
La muy mal parida de mi ex compañera me hizo la cama. Turra como ella sola.
No sólo jamás me explico las tareas en las cuales debía ayudarla, sino que también empezó a boicotear aquellas que estaban enteramente a mi cargo.
Sí, yo también fui bien mensa. No hablé a tiempo. No me atreví a decirle a mi jefe lo que sucedía. Era ella tan, pero tan histérica que preferí no hacerlo para evitarme un enfrentamiento innecesario.
Claro que debí haber hecho algo cuando al regresar de sus vacaciones dejó de hablarme sin motivo alguno. Y cuando digo que dejó de hacerlo no exagero. No me dirigía la palabra en todo el día. Con lo cual la situación era más que tensa puesto que compartíamos 10 horas diarias.
En fin, que un día vino uno de los jefes y me dijo que conmigo todo bien, que excelente mi desempeño pero que me tenía que ir. WTF??!!!
Al día siguiente fui a bailar con unos amigos. Como no podía ser de otro forma me robaron la cartera. Adios celular (sólo tenía 6 meses), hola incomunicación.
La cartera apareció en el guardarropa, obvio, casi vacía. Por lo menos estaba mi DNI y las llaves de casa, pero hasta las pastillas Halls me sacaron!!
Sumado a eso pasé más de un mes sin gas. Maldito arreglo que hizo el consorcio! Lo terminan y resulta que si no modificaba mi vivienda no me daban gas a mí. La modificación implicaba comprar un termotanque para reemplazar a muy nuevo calefón. Me cago en la leche! Desembolsar muuuuucha plata (que no tengo) para hacer dicho cambio.
Anoche, con los arreglos terminados, creí que podría, finalmente, bañarme en paz en mi propio hogar. Error!!!! El fucking termotanque (no sé por qué) sólo me brindó diez (sí 10!) minutos de agua caliente. Mi pelo quedó hecho un hermoso empaste, yo era pura furia.
Voy a entrevistas de trabajo (el mercado parece moverse, por suerte), pero no sale nada. Y lo que salió no valía el esfuerzo que requerían. Por lo que sigo aquí, en casa, sin mucho que hacer, sintiéndome más al pedo que bocina de avión.
No tengo energías para nada. Ni siquiera para comenzar el voluntariado que tantas ganas tenía tiempo atrás. Lo dejé de lado porque sentía que no podía ofrecer mucho de mí para que otros pudieran estar mejor.
A M. también le pasan todas. Venimos en una racha que ya no sabemos qué hacer. Por lo pronto sólo nos abrazamos fuertes y soportamos la tormenta. De a dos se siente menos la carga, pero les juro que por momentos siento que voy a quebrarme. Ya no aguanto, vengo de un 2009 difícil y el 2010 no parece darme tregua.
Espero que esta mala racha pase rápido, antes que se terminen mis fuerzas.




