miércoles 14 de abril de 2010

¡¡¡Paren el mundo, me quiero bajar!!!



Estoy con ganas de irme bien lejos y no volver hasta que esté todo resuelto.


A ver, ¿por dónde comenzar?


Estoy desempleada. Desde el 25 de febrero que no pertenezco al mundo laboral argentino. Gran patada al hígado fue cuando me dieron la noticia. No sólo porque eso implica no saber cómo solventar los gastos y cómo mantener a mi retoño, sino porque no fue por algo específico que yo haya hecho.


La muy mal parida de mi ex compañera me hizo la cama. Turra como ella sola.


No sólo jamás me explico las tareas en las cuales debía ayudarla, sino que también empezó a boicotear aquellas que estaban enteramente a mi cargo.


Sí, yo también fui bien mensa. No hablé a tiempo. No me atreví a decirle a mi jefe lo que sucedía. Era ella tan, pero tan histérica que preferí no hacerlo para evitarme un enfrentamiento innecesario.


Claro que debí haber hecho algo cuando al regresar de sus vacaciones dejó de hablarme sin motivo alguno. Y cuando digo que dejó de hacerlo no exagero. No me dirigía la palabra en todo el día. Con lo cual la situación era más que tensa puesto que compartíamos 10 horas diarias.


En fin, que un día vino uno de los jefes y me dijo que conmigo todo bien, que excelente mi desempeño pero que me tenía que ir. WTF??!!!


Al día siguiente fui a bailar con unos amigos. Como no podía ser de otro forma me robaron la cartera. Adios celular (sólo tenía 6 meses), hola incomunicación.


La cartera apareció en el guardarropa, obvio, casi vacía. Por lo menos estaba mi DNI y las llaves de casa, pero hasta las pastillas Halls me sacaron!!


Sumado a eso pasé más de un mes sin gas. Maldito arreglo que hizo el consorcio! Lo terminan y resulta que si no modificaba mi vivienda no me daban gas a mí. La modificación implicaba comprar un termotanque para reemplazar a muy nuevo calefón. Me cago en la leche! Desembolsar muuuuucha plata (que no tengo) para hacer dicho cambio.


Anoche, con los arreglos terminados, creí que podría, finalmente, bañarme en paz en mi propio hogar. Error!!!! El fucking termotanque (no sé por qué) sólo me brindó diez (sí 10!) minutos de agua caliente. Mi pelo quedó hecho un hermoso empaste, yo era pura furia.


Voy a entrevistas de trabajo (el mercado parece moverse, por suerte), pero no sale nada. Y lo que salió no valía el esfuerzo que requerían. Por lo que sigo aquí, en casa, sin mucho que hacer, sintiéndome más al pedo que bocina de avión.


No tengo energías para nada. Ni siquiera para comenzar el voluntariado que tantas ganas tenía tiempo atrás. Lo dejé de lado porque sentía que no podía ofrecer mucho de mí para que otros pudieran estar mejor.


A M. también le pasan todas. Venimos en una racha que ya no sabemos qué hacer. Por lo pronto sólo nos abrazamos fuertes y soportamos la tormenta. De a dos se siente menos la carga, pero les juro que por momentos siento que voy a quebrarme. Ya no aguanto, vengo de un 2009 difícil y el 2010 no parece darme tregua.


Espero que esta mala racha pase rápido, antes que se terminen mis fuerzas.




lunes 15 de febrero de 2010

El regreso de los muertos vivos II






El mismo día en que El Fantasma apareció por Facebook nos agregamos al MSN (la vida social ahora se mide por las tecnologías que nos comunican). Para mi sorpresa él aún recordaba mi dirección de mail (que no es fácil), según dijo todavía la tenía agregada en su cuenta personal.

Interrupciones laborales mediante, estuvimos chateando toda la tarde. Poniéndonos un poco al día.
Como podía esperarse, en un momento comenzó a tirar palos. Que si todo había cambiado para mejor, que si quería verlo con sus propios ojos, etc. Nada original.
Debo admitir que algunas de sus frases me sorprendieron por lo osadas. No logro recordar si él hablaba así. Por lo que yo recuerdo, no. Era muy ubicado. Por eso, por momentos, me desconcertaba.

Me entró curiosidad de saber por qué me contactaba después de tanto tiempo, de tanto agua bajo el puente.
Me dijo que al verme en la calle (según él nos cruzamos en Av. Corrientes y yo le di vuelta la cara; yo no tengo ni registro de haberlo visto) le dieron ganas de saber de mí y volver a verme. Es difícil explicar la cantidad de cosas que pasaron por mi cabeza en ese momento ¿Volverme a ver? ¿Con qué propósito? A ver, después de los palos no era difícil imaginar qué quería lograr, pero nuestra historia no fue justamente fácil y no terminó de la mejor manera. Y si bien aclaró que no es rencoroso y que está todo bien, me dejó helada.

Aclaro, él está de novio, y sabe que yo estoy de novia también (típico chamuyo: “no soy celoso”).

La conversación no fue particularmente interesante, nada fuera de lo común. Estuve a punto de preguntarle por su familia, pero enseguida me arrepentí; no estoy verdaderamente interesada en saber qué fue de la vida de una mujer que me rompió MUCHO la paciencia (el rubro suegras no es uno en el que tenga suerte).

Seguimos hablando de cuánta ganzada surgía, nada profundo. No conté mucho de mi vida, no di demasiada información. Por su parte él tampoco contaba mucho (ni yo preguntaba). La invitación para ir a cenar seguía vigente y yo aún no respondía. Por dentro me debatía entre decirle que no (¡qué se joda!) y aceptar y darle rienda suelta a mi curiosidad.
Mientras meditaba si ir o no, caí en que realmente nada me pasaba. Ni bueno ni malo. Ni me dolía/jodía saber de él, ni tampoco me alegraba. Descubrir esto me puso contenta porque quiere decir que ya pude enterrar la historia, ya no me duelen los agujeritos en el corazón que él provocó, ya no sangro por la herida. ¡Superé esa historia y ni me di cuenta!

Habiéndome dado cuenta de esto acepté la invitación. Ya que nada me genera verlo puedo darle una chance a mí curiosidad. Previo aceptar le aclaré que si él buscaba que pase algo a mal puerto había llegado. Que yo no pensaba darle eso que buscaba.

Quedamos en que salimos al regreso de sus vacaciones, lo que sería en marzo.
Veremos que sucede. Por lo pronto M está al tanto de todo, y aunque su reacción inicial fue abrir los ojos como dos platos, lo acepta y no hace problemas ¡Un santo M!


To be continued II…




viernes 12 de febrero de 2010

El regreso de los muertos vivos


Y cuando menos lo esperaba, cuando creí que la sepultura era segura, firme, profunda… Apareció de la nada.

Caminando entre los muertos, como si el tiempo no hubiese pasado, como si las circunstancias que lo aniquilaron no hubiesen existido, como si lo malo se hubiese evaporado… llegó y saludó como si tal cosa.

Pasaron tres años… tiempo suficiente para que deje atrás esa historia y me dedique a vivir mi vida y ser feliz. La tecnología avanzó, las comunicaciones se volvieron aún más globales y producto de eso nació Facebook. Y ¿gracias? A ésta herramienta es que revivió.

Lo bueno de todo es que no me produjo nada. Pero NADA ¡eh! Ni bronca, ni dolor, ni mucho menos alegría.
Sí debo reconocer que me da curiosidad, pero porque soy curiosa como los gatos, sólo eso.

En su saludo me contó que nos cruzamos por la calle hace poco y le di vuelta la cara. Evidentemente no lo reconocí o venía yo en otra y ni bola. Mejor. Porque si me resultó raro que “aparezca” en mi pantalla, mucho más raro hubiese sido verlo en persona así por sorpresa.

Veremos cómo sigue la historia, qué le dio por regresar. Quizá pasó, vio luz y tocó timbre, sólo eso.
¡Maldita mi costumbre de tener que andar tejiendo conjetura! ¡jeje!
To be continued…

jueves 11 de febrero de 2010

Smile


Smile,
Though your heart is aching.

Smile,
Even though it's breaking,
When there are clouds in the sky, you'll get by
If you smile.

Through your fears and sorrow, smile
And maybe tomorrow
You'll see the sun come shining through for you.
Light up your face with gladness,
Hide ev'ry trace of sadness,
Altho' a tear may be ever so near,
That's the time you must keep on trying.

Smile,
What's the use of crying,
You'll find that life is still worhwhile,
If you just smile.
Charles Chaplin

I know…



I know you don’t understand what I’m feeling.
That’s why you keep asking me to be happy and smile.

I know you can’t see inside of me.
That’s why you don’t notice the tears of my heart.